No pude haber encontrado una mejor forma de comenzar este blog que dando mi veredicto final frente al bendito tema de la mejor hamburguesa de Nueva York. Desde hace mucho tiempo he encontrado sumamente intrigante el por qué todo en Estados Unidos debe estar categorizado para ser bueno. Si un restaurante no está en una guía como Zagat o reseñado en sitios como menupages.com no es bueno ni digno de visita. Muchos locales ni se molestan en probarlo sólo por el hecho de no estar en un ranking. Pues bien, esta eterna sed de competencia lleva a cocineros en todo el país a una creatividad inimaginable en temas como pizzas, bagels, dumplings, BBQ’s, alitas picantes (A.K.A. Buffalo Wings), sánduches y hamburguesas, entre otras. El tema de la competencia es tan relevante en la cocina callejera estadounidense que se pueden encontrar libros, revistas, programas de televisión y una cantidad absurda de sitios web dedicados única y exclusivamente a The Best (Whatever) in USA.
Seguir de cerca los rankings y visitar todos los lugares que hacen parte del Top 10 de cada una de mis comidas favoritas siempre fue algo entretenido. No sólo porque generalmente los que encabezan las listas son realmente buenos, sino porque inconscientemente iba creando mi propio y amañado orden. Durante diez meses mi tarea fue encontrar la mejor hamburguesa y la mejor pizza de toda la ciudad.
Sin embargo, mi intensión con esta nota no es puntualizar el orden que acabo de mencionar. Me voy a saltar todo lo que puedo opinar de las demás hamburguesas de mi lista para extenderme en describir a mi amada campeona. He aquí los contendores (en orden aleatorio):
- Paul’s Burger. La relación tamaño/precio es la mejor de todas y la servida con queso azul es deliciosa.
- The Stoned Crow. El tamaño de la carne es perfecto si uno está como el cuervo al que hace referencia el nombre del lugar. El ambiente de este bar es único!
- Dumont Burger en Brooklyn.
- West 3rd Common. Es la única de todas las que probé o tal vez, que conozco, que la carne es cocida en vez de asada a la parrilla o en una plancha.
- Shake Shack. Todo iba apuntando a que era más marca (y fila) que producto, pero al final el pan de papa me convenció.
- The Breslin. Si fuera una competencia de hamburguesas de cordero. Esta sería la ganadora indiscutible.
- The Burger Joint en el Hotel Le Parker Meridien. Sólo por lo exótico del lugar vale la pena la visita.
- Five Guys. Sobresalientes papas a la francesa hechas en aceite de maní. Es la única cadena nacional y masiva de mi lista. Lo pongo de esta forma: en un mundo ideal Mc Donald’s no existiría y esta cadena ocuparía su lugar.
- Five Napkin Burger. Es una versión elegante de la clásica americana, con queso gruyere y aioli de romero.
- DBGB. Es claro que cada detalle en el plato hacen parte de una composición maestra.
Finalmente y después de un extenso, arduo y feliz trabajo pude concluir que The Black Label Burger de Minetta Tavern se lleva la medalla de oro.
Antes de explicar el por qué de mi decisión quiero contextualizar esta jugosa creación pues el origen esta vez es relevante para el paladar. Black Label es una mezcla de carnes con proporciones secretas (principalmente compuesta por solomo madurado en seco, falda y pecho de res) creada por el renombrado distribuidor de carnes de la Gran Manzana, Pat La Frieda, para complacer el pedido de uno de los empresarios más exitosos del sector restaurador de la ciudad para su “American Tavern” situada en el West Village.
El precio (US$ 26) es cinco veces mayor a la servida en los mostradores de Five Guys y su tamaño es la mitad de la servida en The Stone Crow. Ambos lugares a menos de un par de cuadras de distancia. No obstante, el sabor de la carne es insuperable. Y esto es, en mi opinión, el factor decisivo al hablar de una buena hamburguesa. Sí, claro está, el pan junto con los acompañamientos, las salsas y otros factores son muy relevantes. Pero la carne es la médula de una buena hamburguesa.
Este pedacito de cielo vine servido con cebollas caramelizadas y a un lado la clásica lechuga, tomate y el infaltable pepinillo encurtido. Adicional a esto, una montana de delgadas y artesanales papas a la francesa hechas en aceite de maní completan la composición de los Chefs Lee Hanson y Riad Nasr; los mismos que la recomiendan medium rare (el equivalente colombiano a por debajo de término medio).
Al morderla, los jugos de la carne empapan al pan brioche volviéndolo una plataforma inservible para una carne de 8 y ½ onzas y una comida de difícil maniobrabilidad. El sabor del solomo madurado en seco hace que sea una hamburguesa para el deleite sin queso o tocineta. La verdad cualquier sabor adicional desviaría la atención que esta genial concepción se merece.
La “Sello Negro” fue mi última hamburguesa de mi viaje a NY. La reservé para el final pues siempre creí que era más esnobismo y marca que otra cosa. Pero…F-U-C-K!!!!!! Que equivocado estaba!
Minetta Tavern www.minettatavernny.com
113 MacDougal Street
New York, NY



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